miércoles, 29 de noviembre de 2006

decisiones

Tengo jaqueca, me dueles los ojos, sin hache. Paso días de conflictos estúpidos, aprehendiendo a tomar decisiones desde si levantarme o no por la mañana, si ponerme el despertador, si ir a clase, si ponerme las botas o los zapatos, si estudiar esto o lo otro. Si seducir al hombre de la clase en enfrente o al otro. Si cerrar el libro y coger cualquier otro de las miles de estanterías. Todo tremendamente y absolutamente profundo.
Ahora entro en conflicto si ir a teatro o no. Si dibujar o no. Si estudiar o no. Y me avergüenza dudar, en la vida tremendamente compleja que poseo.
JODER. Que no tengo que buscar mi comida a km, ni agua, que mi hermana no se muere de sífilis, que no caen bombas alrededor de mi casa (no, de verdad).

Me voy a buscar a Haruki Murakami a la biblioteca, finalmente. Dejaré de estudiar para después de traje de teatro. E improvisaré de forma inhumana y sobrenatural a Ada en una escena de Cold Mountain dentro de unos minutos...

martes, 28 de noviembre de 2006

sobre cómo me he intentado dibujar éstos días

Dibujándome (escrito de pronto, en 3 minutos))

-Búsqueda de la exclusividad en las relaciones, para buscar una seguridad sin la cual ni me valoro ni me reconozco.

-Sufrí épocas de miedo enfermizo a la soledad. Ahora no puedo identificarme sin ella. La añoro. Pero no es enriquecedora ni productiva. Es rasa y vacía. Tranquila, pero angustiosa.

-La inseguridad me crea inestable, contradictoria y ambigua. Dejando un puente de interrelaciones muy tortuoso y complejo.

- Enquilosada, suprimida, enquistada, pasiva, espectadora, inmovilizada.

-Apatía, vulgaridad, banalidad, desidia y conformismo.
Cuando empezó todo esto, todo era más arrebatado e intenso. Yo sufría, lloraba a todas horas. Pasaba por todos los estados de ánimo que puede tener una persona en un solo día. Sufría, y así, al menos, me sentía. Hoy no me reconozco. Respiro, me levanto por las mañanas y muevo las manos. Me resulta incluso increíble oírme hablar y relacionarme con otros, un gesto casi fantástico.
Necesito contacto conmigo, con mis letras, con mi cuerpo, el que he dejado de reconocer y que siento menos propio que la mochila que arrastro todos los días. El viernes, casi de casualidad, un amigo me acarició el brazo, mientras me contaba algo. Me sobresalté enormemente. No lo esperaba. Cuánto tiempo hacía que no me sentía?. Que no me era propia?. Que no me poseía? Me dio mucho que pensar... Incluso reaccioné mal y creo que él se ofendió.

-Tuve época de adquirir o buscar continuamente nuevos fetiches o novedades. Un nuevo libro, un viaje, una nueva distracción. O un nuevo lugar donde encontrar respuestas, por no buscar dentro, que siempre es más difícil.
Leer una historia, antes que escribir la mia.