sábado, 7 de abril de 2007

posos


Esperaba encontrarte al final de mi café. Allí dónde los posos de café malo molido descansan al no entrar en mi boca. Estarías jugando con ellos, proponiendo acertijos tontos o vacilándoles y entre las risas durante un rato no te percatarías que llevaba un rato observándote desde arriba. Más tarde me miras. Y sonríes. Aunque no puedes evitar tu sorpresa viciada, que aún no sabe si quiere ser sonrisa o no.

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