lunes, 14 de mayo de 2007



Suena el despertador. Cada mañana me levanto con ganas de tener ganas de vestirme, como hace tres años. Se que cuando tengo ganas de vestirme por la mañana será un buen día, un día en que haré lo que quiero hacer y estaré perfectamente receptiva a todas las señales de los nuevos retos e ideas que mi destino me tiene preparados. Y suena tan asquerosamente apestosa ésta frase que ni me apetece ir hacia atrás para borrarla.

Hoy ha sido otro de esos días en los que no me apetecía vestirme. Mi armario rebosa de ropa y desde hace dos años utilizo los dos pantalones -en ocasiones tres-, las 5 mismas camisetas y las mismas 4 chaquetas. Cada día que se introduce alguna variable en éste formidable elenco textil, se que algo va a ocurrir.

4 comentarios:

  1. ey, casi siempre tiene sentido la lluvia. en su momento me salvó de clases horribles dictadas por profesores enfermos en una institución educativa que poco hizo. me da ganas de leer, de escuchar música y hasta me deprime, es genial la lluvia. si acá toma sentido, te visitaré más seguido. gracias por el comentario.

    tampoco suelo adquirir nuevas coberturas, sean ropas o no.

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  2. Pues eso de "parecer retratito" (así dice mi madre) no está tan mal. Al menos a mí me ayuda a saber quién soy (es terrible tener que disfrazarme de algo más).

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  3. A veces hay q hacerlo sin ganas para q las ganas vuelvan.

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  4. Y ¿ocurrió algo ese día?

    Un saludo.
    Raquel.
    pd. dejo aquí mis datos porque no me deja ponerlos abajo, qué cosas raras me pasan.
    http://lapiquer.blogspot.com/

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cuando sabes que no tienes nada que perder
el universo conspira porque alcances tus objetivos