viernes, 11 de mayo de 2007

Supongamos que deba aceptar que he perdido

Hace no muchos días, en algún lugar de Madrid, quizás algo inverosímil, experimentaba los límites de la vergüenza y el ridículo. Lo peor, y lo mejor, es que he tenido que llegar hasta el final para que se me quitaran las ganas de seguir chupándote el culo para toda la eternidad.

He probado hacer de “la amiga comprensiva”, de la lagarta facilona, he probado mis escotes más sugerentes y faldas (incluso vestidos), la mirada de seducción patentada, los polvos por despecho adornándolos con vino y jazz, conversaciones apasionadas sobre cine, me he hecho la estrecha, he utilizado mi pintalabios bourjois infalible y nada NADA ha surtido efecto.
Ahora sí puedo decir que he perdido la batalla.

4 comentarios:

  1. Una vez dije "Procura no mostrar tus partes más débiles, hay mucha gente capaz de aprovecharse salvajemente de ellas..."

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  2. Y has provado a decir directamente lo que quieres? ^.^

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  3. No hay nada como arrancarse una espinita clavada en mal sitio... aunque luego sangre más de la cuenta.

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  4. también, Bruma, pero parece que tampoco sirve

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cuando sabes que no tienes nada que perder
el universo conspira porque alcances tus objetivos