lunes, 18 de junio de 2007

en el autobús de línea

El autobús estaba a punto de arrancar cuando subiste. Después de pasar el abono giraste la cara en busca de cuál sería tu asiento para el viaje. Te miré muy fijamente con el deseo de atraer tu atención y gritando que te sentaras en el asiento libre que tenía al lado. Me miraste y viniste junto a mi.

Pronto sacaste unas fotocopias sobre la situación ambiental de un municipio que no puedo recordar. A los 10 minutos de comenzar el trayecto, de forma deliberadamente instintiva nos despojamos de nuestros jerseys. Deseaba que supieras que quería seguir quitándome toda la ropa en tu salón. Te lo intentaba comunicar a través de cada roce accidental de nuestras piernas y brazos.

Podría haber empezado con un típico y simple “¿Qué, de exámenes?”. Pero lo único que se me ocurría era decirte “Llevo todo el trayecto preguntándome si tendrías tantas ganas como yo de hacer el amor”. Al final me decidí por la opción c: Saqué mi cuaderno y me puse a escribir todo lo que se me venía por la cabeza con la ilusión de que lo leyeras de reojo.

Se que nunca llegarás a leer esto. Sólo puedo intentar empapelar los lugares que imagino frecuentarás con éstas palabras en un acto desesperado por que conozcas todo lo que se me pasó por la cabeza en media hora de viaje.

6 comentarios:

  1. Uhm... ¡¡qué cachonda!!

    (en el mejor sentido de la palabra)

    Jijijiji.

    ResponderEliminar
  2. AAAAYYY! y si lo hiciese?? y si llegase a leer esto? y si cayese por casualidad por aquíiii....

    (yo estoy igual de...no sé si decir "cachonda" como apunta jano...pero sí, ando igual que tú....)

    ResponderEliminar
  3. Nos rodea la cobardia
    y algun dia hemos de despojarnos de todos esos pensamientos que nos impiden disparar al corazón (o entre las piernas) a un desconocido.

    ¿Y si en algún otro momento de cualquier lugar os volveis a cruzar?

    :***********!

    ResponderEliminar
  4. si es que ay que ver lo mala que es la primavera!!

    Debeía hacer un juramento de esos tipo: "puedo prometer y prometo, que como me vuelva a cruzar con el morenazo hago lo que sea por llegar a su habitación"

    ResponderEliminar
  5. ... en fin!

    No se me ocurre nada más inteligente, pero es que la primavera es lo que tiene... o eso dicen.

    ¡¡Suerte, valor y al toro!! Sobre todo tú que eres joven aún...

    ResponderEliminar
  6. lo de colgar carteles por los sitios transitados estuve yo apunto de hacerlo, por culpa de haberme cruzado con un ciclista de ojos azules y clavículas deliciosas, ya ves, en lo que me fijo....
    estuve un mes, recorriendo esa calle arriba y abajo, a la misma hora, buscando su bicicleta en los parkings de la zona...
    busqueda infructuosa...
    en fin...
    el ciclista de waseda...

    ResponderEliminar

cuando sabes que no tienes nada que perder
el universo conspira porque alcances tus objetivos