jueves, 5 de julio de 2007

des.encuentros

Me vestí, me pinté los labios, incluso me peiné un poco. Elegí la ropa, pensando qué te gustaría más. Creo que hasta me puse un poco de tacón. Sabes que me encanta disfrazarme para hacer más literarios nuestros encuentros.
Llegué a Plaza de España y me senté en un banco, como si estuviera esperando a alguien y todo ese teatro, para que los de alrededor no pensaran que estaba allí, sola.
Que estaba allí, y nada más -porque lo de simplemente estar, no está muy bien valorado socialmente-.

Sabía que estabas a cientos de kilómetros de mis labios, y yo imaginaba que te esperaba.

4 comentarios:

  1. Si llego a saber que me estabas esperando, hubiera ido a verte.

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  2. ¿Alguien vio dónde cayeron los pedacitos de mi corazón...?

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  3. Cuantos corazones han participado en la función de esperar eternamente sentados en un banco...

    Los pelos de punta me has dejado.

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  4. Y quizás yo hubiera esperado un poco más si hubiera sabido que SEGURO vendrías.

    Pero busqué y miré y miré y miré a mi alrededor y no vi nada ni a nadie.

    Mi corazón se cansó de esperar

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cuando sabes que no tienes nada que perder
el universo conspira porque alcances tus objetivos