jueves, 23 de agosto de 2007

un abrigo para el otoño

Me dices mañana, y yo escucho nunca.

Tu voz a mi lado se deshace, juega con mi ego

Caprichosa, tu piel.

Si no me diera tanta vergüenza, diría que procuro tardar en ducharme tras pasar la noche contigo.

Maldigo la espada azul con la que me atraviesan tus ojos, que abren, atan, destruyen el frágil y tenue universo de brumas que logré componer tras de ti.

Ahora todo se ha vuelto a hacer pedazos. Y todos aquellos trozos de nada que me quedan en las manos son los que me gritan con voz ahogada el camino por el que debo seguir.

Se quedó en mis labios una duda

Necesito algo para sobrevivir al viento del otoño.

2 comentarios:

  1. Siempre hay más peces en el agua... yo también pensaba que no, pero los hay.

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cuando sabes que no tienes nada que perder
el universo conspira porque alcances tus objetivos