martes, 25 de septiembre de 2007

habitando la calle

- Recogida de muebles por los contenedores y basuras del Barrio de Salamanca
- Compra de gouache blanco
- Tomar prestado un marco de puerta blanco del Patio Maravillas
- Insertar una situación -y unos objetos- en un lugar del cual no son propios.
- ¿resultado?






Algo que alguien redactó para la ocasión:

Hay que llamar para entrar, aunque la tabiquería no fuese respetada por los despistados caminantes; ¿quién mira al suelo buscando fachadas de luz? ¿derroches de energía?
La pintura se diluía bajo la lluvia, poco a poco repasábamos líneas, marcando los márgenes con el gesto del pincel; si no son visibles las rayas, al menos sí quienes las pintan. Nos quedamos cortos en pintura blanca, faltó cartelería explicativa, pasquines, propaganda (a)política; y señoras mayores pedían tortilla.

-“Toc-toc”, llaman al marco, a la puerta ficticia, algun@s recuerdan a bip (Marcel Marceau, difunto hoy); no en la indumentaria; sí en el ademán de abrir la puerta, que siempre ha estado abierta.
-“Adelante, bienvenidos; sean por un rato nuestros amigos; y coméntenos si pueden cuál ha sido hasta ahora su recorrido”.
Si quieren también, se les escucha y promueven conversaciones; aunque se echa en falta a veces tener un guión que nos facilite y libere del pensamiento continuo, necesario para recibir visitas que requieren exigente explicación. Nos oímos repitiendo cada 10 minutos el baño aquí, la cocina allá, el salón genial; ¿y los dormitorios?…allá arriba colgando del techo.
-¿Y el permiso municipal?
-no se preocupe señor, que nos lo trae ahora Gallardón.

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