martes, 16 de octubre de 2007

otoño III

Los cortes, desfilados, tintes y mechas solían, hace un tiempo, ayudarme a escalar un metro de los profundos y oscuros agujeros en los que caía. Pensé que todo aquello había terminado pero ahora, al salir de la ducha, he vuelto a tomar las tijeras sin piedad. El concepto de agujero profundo y oscuro ha cambiado. Ahora es más una nada que me hace temblar, tanto que ésta vez ni me ha dado tiempo a ir a una peluquería.

5 comentarios:

  1. parece que estás hablando de mí... en mi nada no hay tijeras, solo un insomnio perenne y una especie de espera de estación de tren.
    Si te sirve de algo, uno de repente no se siente tan raro, ni tan raramente solo.
    Un beso en la mejilla.

    ResponderEliminar
  2. Entonces, sentémonos juntos en el banco, frente al andén. Al menos no se hará tan alrga la espera. Auqnue te advierto que yo ya con mi nuevo corte de pelo estoy dispuesta a dejar de esperar y a sacarle partido. Que estoy guapísima xD

    ResponderEliminar
  3. cuando quieras...
    si sabes encontrarme.

    ResponderEliminar
  4. Hola Chica de Rojo. Me alegro que ahora los agujeros profundos sólo te tambaleen.

    Un besazo.

    ResponderEliminar
  5. Jano, se hace lo que se puede. He decidido pasear de la mano con el otoño en vez de luchar contra él. -mientras haya castañas...-

    ResponderEliminar

cuando sabes que no tienes nada que perder
el universo conspira porque alcances tus objetivos