domingo, 11 de noviembre de 2007

Perdón,

pero tengo tanto miedo que no puedo dejar escapar una sola palabra de entre mis dedos que delate un posible soplo de mipensamiento. Las palabras rozan los dientes sin apenas sentirlas, sin pensarlas. Llevo días sin hablar y sin parar de decir. Recolocando mis días hacia imágenes, colores y gestos, que poseen gran capacidad de simulación y poca complicidad. Que sea visual, tanto, que no repare en entrar. Que no mire, que no busque. Porque no sabe lo que quiere encontrar. Porque no lo quiere. Porque entró y huyó, atendiendo a razones que creyó propias. A base de muchas lagrimas, y de muchos besos.
Demasiadas y demasiados.

4 comentarios:

  1. Hay que enfrentarse al miedo, y gritar al viento, y volver a mirar a los ojos y...

    :***!

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  2. inquietante, como siempre. ¿acaso hay alguien que quiera estar quieto?

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cuando sabes que no tienes nada que perder
el universo conspira porque alcances tus objetivos