lunes, 9 de abril de 2007

¿qué haces?

Busco si aún me queda algo de su olor bajo mis uñas.

sábado, 7 de abril de 2007

M. Foucault

" El pecado de la fornicación es dividido por Casiano en tres tipos. El primero es la "conjunción de los dos sexos" (commixtio sexus utriusque) o fornicatio - en sentido restringido - ; el segundo es cometido sin tener contacto con la mujer (absque feminu tactu), y esto es lo que llevó a Onán a la condenación, es la immunditia, y puede tener lugar tanto en el sueño (polución) como en la vigilia (masturbación); finalmente, el tercero es "concebido por el pensamiento y el espíritu": es la libido, que tiene lugar en los "pliegues del alma", sin que tenga lugar la "pasión corporal" (sine pasione corporis). "
Historia de la sexualidad. Michel Foucault

posos


Esperaba encontrarte al final de mi café. Allí dónde los posos de café malo molido descansan al no entrar en mi boca. Estarías jugando con ellos, proponiendo acertijos tontos o vacilándoles y entre las risas durante un rato no te percatarías que llevaba un rato observándote desde arriba. Más tarde me miras. Y sonríes. Aunque no puedes evitar tu sorpresa viciada, que aún no sabe si quiere ser sonrisa o no.

viernes, 6 de abril de 2007

La ventana a la calle

“Quien vive solo, y sin embargo desea de vez en cuando vincularse a algo; quien, considerando los medios del día, del tiempo, del estado de sus negocios y demás, anhela de pronto ver un brazo al cual pudiese aferrarse, no está en condiciones de vivir mucho tiempo sin una ventana a la calle. Y si le place no desear nada, y sólo se acerca a la ventana como un nombre cansado cuya mirada oscila entre el público y el cielo, y no quiere mirar hacia afuera, y ha echado la cabeza un poco hacia atrás, sin embargo, a pesar de todo esto, los caballos de abajo terminarán por arrastrarlo en su caravana de coches y su tumulto, conduciéndolo finalmente a la armonía humana. ” La ventana a la calle. Franz Kafka

miércoles, 4 de abril de 2007

miércoles tarde. demasiado tarde

Salí de aquel bar y no miraba hacia ningún lado. Sólo intentaba recordar en qué momento seis se convirtieron en siete y descubrir que mi sentido especial femenino para situaciones sexualmente comprometidas, definitivamente, se había atrofiado por completo.
Aquí ya huele demasiado a mí, el aire está demasiado viciado de apuntes, de lirios, de datos, Kundera, sándalo y Bessie Smith. Es hora de abrir las ventanas y ventilar.

de seis a siete


Cuando una semana se convierte en el límite de la espera. Cuando de seis a siete días hay una abismo de esperanza y entendimiento. Que hoy todo acabó y ayer, que eran seis, aún volaba.
Donde dejaría que empezaran a entrar los convencionalismos y los cumplidos con tal de que esos seis días no hubieran sido siete.
No necesitaba un sí pero si un no.