domingo, 28 de octubre de 2007

otoño IV

Te guardo en mi bolsillo y, en ocasiones, me pareces ya demasiado pesado. Me solía mentir diciendo que buscaba un lugar donde depositarte o que andaba buscando por Madrid el mejor lugar donde empeñarte. La verdad es que paladeaba tu dulce peso, las agridulces cadenas de tu recuerdo.
Intenté abandonarte en varias botellas de vino,
cientos de latas de cerveza comprada rápido
por malasaña a algún pobre chino
Que él no tiene culpa de nada,
que tiene que pasar frío para satisfacer nuestras faltas de calor,
en éste otoño más que nunca.
Mi chino-hada -madrina de malasaña que me ofrece calor a cambio de un euro.
Cientos de latas de cervezas y otros cuerpos,
que nunca son suficientes,
porque ninguno se parece a ti.

Debe ser que me acostumbré –mal- a sentir ausencias, que vivo así la dualidad –ausencia/ presencia, bien/ mal, rojo/ gris- omnipresente sobre nuestras cabezas. Que mis alivios son sólo temporales y que sólo existen alivios temporales. Que siento la falta de calor y no el frío. Que sólo vivimos ausencias.

si Henry Miller tuviese razón

"No sabe por qué abandona sus brillantes proyectos; cree que es la debilidad, el miedo, la duda, pero no lo es. Tiene usted los instintos de un animal, somete usted todo a su deseo de vivir."
Henry Miller. Sexus

viernes, 26 de octubre de 2007

por parodiar mi día

¿qué mejor? Alberto Montt

martes, 23 de octubre de 2007

frivolidades a parte;

Nunca, nunca, subestiméis el poder de una barra de labios.

lunes, 22 de octubre de 2007

Recibidos (1)

Hace siete días estuve a punto de dejar mi piel deshacerse bajo tu cuerpo. Tras haberte vivido en ausencia he empezado a deshacerme de tu nombre.
Hace dos días que aprendí a vivir sin tus labios.

Ya te he aprehendido externo.
Ya te he aprendido ex-terno.

Llegaste justo dos días tarde. Ahora sólo necesito saber cómo se reciclan besos.

domingo, 21 de octubre de 2007

sábado, 20 de octubre de 2007

las noches en el Patio_ lo maravillosamente normal

_con algo de retraso: Un patio se extiende por Malasaña


+++[trasteando por la poesía de Henri Michaux]+++LA SIMPLICIDAD

"Lo que ha faltado sobre todo hasta el presente a mi vida, ha sido simplicidad. Poco a poco comienzo cambiar.
Ahora, por ejemplo, siempre que salgo, llevo mi cama conmigo, y cuando una mujer me agrada,la tomo y me acuesto con ella al instante.
Si sus orejas o su nariz son feas y grandes, se las quito juntamente con la ropa y las pongodebajo de la cama. Allí las encontrará ella al partir. Sólo guardo lo que me agrada.
Si su ropa interior ganara al ser cambiada, la cambio en seguida. Ese será mi regalo.
Si entretanto veo a otra mujer más agradable que pasa, me excuso ante la primera y lahago desaparecer inmediatamente.
Personas que me conocen sostienen que no soy capaz de hacer eso que digo; que no tengo suficiente temperamento para ello. Yo también lo creía así, pero era porque no hacía todo como se me antojaba.
Ahora, paso siempre muy lindas tardes. (Por la mañana trabajo.)"

... y si en Madrid hubiese un carril bici? y si lo creas tú?


Podéis encontrar información en [ecosistemaurbano], donde también podéis darcargar información detallada del proyecto en pdf.
Se recomienda asistir a la próxima reunión que tendrá lugar el miércoles 24 en el Patio Maravillas, c/ Acuerdo, 8 Madrid. La participación es abierta, cuantos más seamos más rápido y fácil será todo.

jueves, 18 de octubre de 2007

en los bolsillos

Cuando era pequeña inventaba pequeños juegos a modo de pruebas personales, pero sin ningún tipo de retribución final ni meta específica, se trataba sólo de lograrlo.
Ejemplo_1: Iba en el asiento de detrás con mis padres en coche y me decía "no puedo volver a pestañear hasta que vuelva a pasar otro coche amarillo".
Ejemplo_2: "no bajo a merendar hasta que me termine el tema 2 de biología".

Llevo toda mi vida aferrándome a cosas estúpidas y pequeñas como para dejarlo ahora.
Ayer vino a visitarme la Suerte, y la invité a pasar y a tomar té. He decidido abrir una cuenta de ahorros en el Banco de la Suerte, y atesorar todos los momentos que pasemos juntas, para tener algo de compañía los domingos de otoño, y salir a tomar té con Suerte.

A día 18 de Octubre de 2007: 5 Suertes

testimonios


martes, 16 de octubre de 2007

otoño III

Los cortes, desfilados, tintes y mechas solían, hace un tiempo, ayudarme a escalar un metro de los profundos y oscuros agujeros en los que caía. Pensé que todo aquello había terminado pero ahora, al salir de la ducha, he vuelto a tomar las tijeras sin piedad. El concepto de agujero profundo y oscuro ha cambiado. Ahora es más una nada que me hace temblar, tanto que ésta vez ni me ha dado tiempo a ir a una peluquería.

lunes, 8 de octubre de 2007

otoño II

Tu recuerdo juega al poker con mi ánimo

durante todas las

tardes de otoño que llegarán

volviendo una y otra vez

la vista la cara las manos

a sudar, volcarse contra

mi pecho en una metáfora

vacía de sol mientras

invoco, clamo:


desaparece


desaparece

.
.
.

ya

domingo, 7 de octubre de 2007

intercambiables

De cómo la contradicción y el conflicto forman parte de cada acto. De cómo puedes pasar de regalar sonrisas por cada calle a distribuir lágrimas. Que las sonrisas y las lágrimas son lo mismo, forman parte de la misma realidad, intercambiables, complementarias, sinónimas.

Creando un reguero de lágrimas por el centro de Madrid a las 4 a.m, como si de Hansel y Gretel y migas de pan se tratase. Lo que no se es si mi intención será encontrar el camino de vuelta.
A la llegada a mi habitación, la luz de la luna se colaba por la ventana y dormía sobre la cama. Al menos no dormiría sola.

jueves, 4 de octubre de 2007

sos

Me acabo de sentir demasiado friki forrando un libro de escritos de Toyo Ito con papel de pintor y usando como marcapáginas un billete de autobús de Edimburgo. Y, sobre todo, yendo a escribir esto aquí

...

miércoles, 3 de octubre de 2007

otoño

Hoy, en medio de una clase, he respirado y he sentido el otoño. Está aquí y me ha pillado muy de sorpresa. Puede que no haya estado muy atenta y haya mirado más al frente que al suelo o al cielo.
Tú estabas graciosamente cerca de mi, algo ladeado, y miraba tu espalda y nos imaginaba desnudos sobre tu cama. Tú estabas sentado y yo te abrazaba por detrás y la hacía mía. En ese momento justo de pereza imperdonable antes de levantarse, ducharse e irse a clase. Quizás algún día me acerque a hablarte. Pero aún no se qué decir. Sería demasiado salvaje para una niña educada como yo, en un contexto universtario tal, decir lo único que se me pasa por la cabeza. ¿No?