jueves, 13 de marzo de 2008

de ayer y de hoy (3)

6 comentarios:

  1. Al final no es una deriva?, en la que uno busca y busca hasta que encuentra lo que realmente quiere?... decía John Lennon que la vida es lo que pasa mientras estás haciendo otros planes.. yo digo que la vida son los cafés.. los que te tomas con otros, contigo, mientras estás haciendo otros planes de cosas más importantes.. al final, con perspectiva, recuerdas más esos "cafés" que otras cosas.. Si vas a estar aqui, o allí o vas a hacer esto o aquello.. nunca lo sabes a priori.. mientras en cada momento tomes la decisión en base a lo que en ese momento es lo que más te importa o lo que más necesitas.. a posteriori todos lo hubieramos hecho mejor, pero eso es porque ves el pasado con tu cabeza y sentimientos de presente..
    ..
    Me gusta mucho tu máquina, por cierto ;).. al final tendré que comprarme una.. :).. Te recomiendo Walden, de Thoreau.. es una recomendación sin haberlo terminado nunca, que conste, pero es el de la poesía del Club de los poetas muertos, la de "me fui a los bosques porque quería vivir la vida...".. en fin, chapa de comentario :)

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  2. me encanta tu comentario-chapa :P
    ... y al final va a ser verdad lo que creía antes: que el tiempo se mide en cafésy tés y en los trenes que tomas y dejas pasar.

    Thoreau... sucede que hay una especie de maldición entre él y yo. Cuando le he pedido el libro a algún amigo nunca me ha llegado, cuando lo he buscado en la alguna biblioteca estaba prestado y cuando lo quería comprar en alguna librería no lo tenían. No se si seguir luchando contra el destino... Yo buscaba La desobediencia civil.

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  3. Me gusta lo de la rabia retenida...

    ¿Para qué quieres soñar otra vida? Decía una amiga que los acuario viven la realidad como si fuera una fantasía, pero que los piscis hacíamos nuestra fantasía realidad. No te cambies de acera en lo que a zodiaco se refiere.

    Estoy seguro de que puedes hacerlo mucho mejor para conseguir ese +1

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  4. soñar con otras vidas eleva el alma y consume energía. yo ya no sé que es peor. en mi caso soñar con otras vidas me ha apartado del presente con demasiada fuerza, casi asesina, criminal. pero aquí estamos. soñar es una maldición que da gusto sufrir. suframos, pues, y, mientras tanto, tengamos un café en una mano, una caricia en la otra y una sonrisa en los labios. y, si te sobra cuerpo y energía, no lo dude: úsalo

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  5. dr. loomis, su comentario me ha llevado irrevocablemente a éste texto de Rodrigo García que, pienso, debería conocer:

    ¿Cuándo vas a volver a utilizar tu cuerpo?, me dije.¿Cuándo? ¿Cuando esté surcado por arrugas? ¿Cuando te cueste trabajo mover los brazos? ¿Cuando tengas que parar a descansar en mitad de la escalera? ¿Cuando seas una montaña de ropa arrastrada por el viento del invierno? ¿Cuando te cueste cada vez más conciliar el sueño y te pases las noches enteras imbécil frente a un programa de televisión? ¿Cuando necesites ayuda para adueñarte de los objetos? ¿Cuándo volverás a utilizar tu cuerpo para amar? ¿Cuando el amor sea para ti sólo un ejercicio del recuerdo? ¿Acaso tendrás recuerdos de amor? ¿Cúando volverás a utilizar tu cuerpo para pensar? ¿Cuando seas el mismo libro y, peor, cuando seas la mismo página del mismo libro, diez o quince frases, repetidas hasta el hartazgo? ¿Cuándo volverás a utilizar tu cuerpo para creer? ¿cuándo, con la muerte en los bolsillos, pesada como puñados de monedas, no hagas otra cosa que rezar como un rumiante, pedir: “Acabemos ya con ésto” un día y al día siguiente: “ten piedad, tengo miedo a morir”? ¿Cuándo volverás a utilizar tu cuerpo para sentir, me dije? ¿Cuándo los ojos estén ya cansados, cuando las manos no distingan áspero de suave, cuando todos los olores sean del mismo olor, cuando nada pueda ya resultarte extraño o asombroso? Tus días no pueden haber sido ni un poquito más terribles que los días de cualquiera. Y debes creerme, me dije. Todos tenemos una muerte. Y no pretendas morir en otros, ni nacer en otros. Así que sal ahí afuera y acércate. Aunque medie el abismo y tu cuerpo lo sepa, transgrede. Aunque descreas del lenguaje, de cada una de tus palabras, utilízalas. Y hazlo lo mejor que puedas. Y cuando notes que otra vez vuelves a estar sola, aún entre el tumulto o entre tus seres queridos, muérete. Muérete a carcajadas.

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  6. Cuando quieras te dejo Walden, de Thoreau... (incluye La desobediencia civil) :).. muy buena la de Lax'n Busto..

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