martes, 13 de mayo de 2008

de vuelta por los andenes

Con la piel cuarteada y sentimientos precocinados la chica del abrigo verde había re-aprendido a llevar maletas, volvía a amar los andenes y encontró el hacha con el que solía cortar raíces y mala hierba de alrededor. Bueno, no toda la mala hierba.
Guardaba algunos hábitos que la hacían recordarse, como enamorarse en el transporte público, pasear por bibliotecas durante horas sin buscar nada en concreto o tomar un earl grey a media tarde.

Las maletas, llenas d
e lluvia y alguna nube. Sonreía mientras esperaba el tren. Le hubiera gustado entablar una relación más íntima con su tacto –pensaba, mientras sentía el viento y el roce de su falda entre las piernas.

1 comentario:

  1. hay pocas cosas más bohemias q los andenes

    proyectando cosas intangibles

    anónima

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cuando sabes que no tienes nada que perder
el universo conspira porque alcances tus objetivos