miércoles, 25 de junio de 2008

¡click!

Me gustaba cómo no me mirabas mientras yo me hacía la tonta.
Ese día había llovido, sin embargo quise ponerme tacones para oírme pasar. Parece que, de ésta forma, la existencia se vuelve menos liviana, contacto con el terreno, escucho el sonido de mis pasos contra las paredes cercanas. Y así las reconozco y dejo a un lado la sensación de fondo de pantalla. De pronto todo es un poco más naranja –and you hit me-. Por quién sabe qué alarde de magnificencia, dios decidió que lo patético y lo genial siempre caminaran maravillosamente juntos. Necesitaba un contacto más íntimo con la realidad. No. Quiero quedarme sin aliento cada vez que vea un puto rayo de sol atravesando la copa de un árbol. Verlo, correrme y seguir caminando. Es por eso que decidí comprarme una cámara de fotos. Y los altavoces han dejado de funcionar de pronto, y no puedo seguir escribiendo.

1 comentario:

  1. yo tengo el dedo en cabestrillo y mi nikon empolvandose... mono de rayos... buena elección!

    ¡se va a enterar el primaverano de lo que significa ser observado!

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cuando sabes que no tienes nada que perder
el universo conspira porque alcances tus objetivos