domingo, 6 de julio de 2008

cambio

Que no me creo, ni de lo aquí ni lo de dentro. Las letras atravesando mi cuerpo hacia mis manos y mi boca perdieron su credibilidad, para receptor y emisor. Tantos años de teatro no se enmiendan en una conversación, ni cinco cafés, ni demasiadas cervezas. El problema de cambiar paredes por telones pintados es que éstos se mueven con el viento. Pero son tan fáciles de transportar, de modificar, cambiar... que al final es movimiento, movimiento controlado, por no sentir dolor, por enmendar con facilidad lo que no te gusta.
Nada nuevo.
Aún no me explico por qué sigo escribiendo por aquí.

1 comentario:

cuando sabes que no tienes nada que perder
el universo conspira porque alcances tus objetivos