domingo, 17 de agosto de 2008

agosto en rojo

Ven, asómate a mi precipicio, pero sólo en luna llena
porque quiero amarte sólo cuado tenga frío
y quiero dejarte cuando llueva y cuando haga demasiado calor.
Y pensarte, siempre, y excitarme a 600 km de tu olor, abandonarme al mundo, que es entregarme a ti, y quitártelo todo tras el último beso, y justo después, tras tu marcha, dártelo en mis pensamientos. Y no morir nunca y morir a cada roce de piel, atraversarme el alma con tus dedos, naufragar a cada palabra, follar en verso, y bailar como sólo saben nuestros cuerpos.
Me encanta echarte de menos y no, y que cada día sea una vida y no recuerde que ayer –también- bailé contigo. Adoro descubrirme entre tus dedos y definirme en tus labios. Adoro que acertar, dudar, afirmar, pasar miedo, retar, follar, disfrutar y llorar puedan formar parte de la misma realidad.
Esto queda en un trío, entre tú, yo y la vida.
Como escenografía, varias cajas de jadeos y sudor. Quiero amarte unas cuantas noches más, penetrar tu alma, y navegar por el fondo de tu mar. No sé que le hicimos al tiempo, que juega a su antojo con nuestras vidas, se dilata y expande sin atender a la lógica ni a nuestros deseos, y marzo se me antoja demasiado lejos y las noches, siempre, demasiado cortas.
Te deseo. Deseo tus bosques como nadie nunca lo ha hecho. Quiero conocer a la última hoja del último puto seto de la ladera de esa montaña, que un día avisté, y aún no he sido capaz de saciar mi sed.
Siento que podría seguir escribiendo líneas y líneas infinitas llenándote de palabras desestructuradas, vomitadas directamente sobre teclado y sin revisión. Pero me pongo nerviosa pensando en cómo me mirarás cuando me veas ésta noche, y me tienda en tu cama, y no puedo seguir.

3 comentarios:

  1. La madre que te parió Alba cómo escribes... tengo el corazón acelerado, joder...

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  2. Algún día me contarás donde compraste esa tecla de puntos suspensivos con la que tanto escribes.

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  3. y yo,
    que estoy pero no estoy,
    -como siempre-
    y no me entero de los comentarios...

    que, Maca...
    cuando me dices esas cosas me sonrojo...
    mucho.


    Pablo...
    los puntos suspensivos son la sal de la vida.
    siempre dan otra oportunidad más, y cientos de libres interpretaciones, que hacen todo más divertido.

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cuando sabes que no tienes nada que perder
el universo conspira porque alcances tus objetivos