lunes, 18 de agosto de 2008

sin punto y aparte

Tenía la necesidad, brotando desde algún lugar oscuro y húmedo de mí, de escribir, de decir algo. Rondaba por mi cabeza la idea “poner frenos a las cosas para seguir sintiendo que tengo poder sobre ellas.” Dejando de necesitar y más observando y mirando. Pensando en toda la gente que transforma, decora, vuelca la banda sonora de mis días y en “tenemos que entrar” de Platero, que Platero –junto con la luna llena de antes de ayer- me están aportando muy buen rollo. Y el alma abierto de par en par, recibiendo todas las flechas y todo el sol. Amando las rosas con espinas, siempre; uno –o dos- ases en la manga, por lo que pueda pasar, tizas en los bolsillos para dibujar rayuelas allá donde pisen mis pies, menos casas y más hogares, cada vez más ubicuos, cada vez más “da igual dónde”. Donde están mis pies me vale. Y mis ojos, coleccionando miradas, y mis manos, que no pueden dejar de buscar porque antes de ayer descubrieron lo que es el tacto. Y el tacto es viento y el viento... creo que me he enamorado de él, y escucho que me llama desde el Otoño. Estoy ansiosa de que lleguen los marrones y naranjas, buscar el sol tímido entre las ramas que te da en la cara, meter mis manos heladas en tus bolsillos y aprender a reírme entre la lluvia. De equipaje... ¿qué equipaje llevaría una flor? Pienso en un paraguas, por las lluvias y los pétalos tan frágiles. Y recuerdo que hace unos años alguien me llamaba Juana de Arco y un día Juana se vió inmersa en lío jodido y me dijeron que cogiera el paraguas, que me lo ofrecía, que a veces está bien aceptar la mano del otro. Ego a un lado, lo cogí y escribí algo así como el estribillo de una canción que decía: “Super Juana coge el paraguas...”
Para Otoño, quizás un sombrero y una pipa. Una bufanda muy muy larga, de las que me gustan, y un abrigo verde, claro. Cómo si no.

Marcho a la aventura unos días, mochila a la espalda, algún que otro libro, música. Preparáos a la vuelta. ¿Qué equipaje llevaría una flor?

4 comentarios:

  1. es un gusto leerte Lady Marzo, y a mi manera, también anhelo el otoño

    bzits!

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  2. Ayúdame -dijo apenas, hablando como los que van a morir-.Más que nada en el mundo, quiero volar...
    -Ven pues. Subamos, dejemos atrás la tierra y empecemos.
    -No me entiendes. Mi ala. No puedo mover mi ala.
    -Tienes la libertad de ser tú mismo, tu verdadero ser, aquí y ahora, y no hay nada que te lo pueda impedir.
    -¿Estás diciendo que puedo volar?
    -Digo que eres libre.


    Juan Salvador Gaviota, de Richard Bach

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. siempre me haces lo mismo! me apetece comentarte algo respecto al texto...abro los comentarios...voy a escribir y hala! un comentario tuyo con alguna joyita que te encuentras en alguna pagina! y se me olvida :) lo cual es genial peroooo

    hoy es facil: como mucho, algo de rocío... no llevan nada más

    bon voyage criptoputilla! muuuak

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cuando sabes que no tienes nada que perder
el universo conspira porque alcances tus objetivos