lunes, 22 de septiembre de 2008

Noche de sábado

Noche de chicas.
Y tanto, y con todos sus tópicos –en figurado y no-
(hombres, vino y bragas).
Y yo... minifalda y tacones -sí, leíste bien-.
Y seis vidas juntas en una noche. Que, casi sin querer, nos queremos. Y casi sin querer, el bar guarro donde empezar la noche a base de cerveza barata se convierte en lugar exquisito de quesos y vino donde seis teatreras se comparten. Y me encantan, y río por dentro, y con tanta copa (¿dos botellas para tres?) también mucho por fuera. De bar en bar y tiro porque me toca, y sucumbimos a unas cuantas copas mezcladas con algo de rock. Y por favor, no me des otra copa que ya voy perdiendo la falda... y la camiseta.
Y nunca hubiera podido imaginar ser tan feliz compartiéndome con otras voces a grito de La Oreja de Van Gogh. Gracias.
90% de risas contra 10% de lágrimas, que en esos momentos casi ni distingo una cosa de la otra. Así que da igual. Vivo, sólo quiere decir eso.

Descubro al día siguiente que tengo tres piruletas de corazón en el bolso y una en la falda. ¿Alguien sabe algo sobre esto?.

6 comentarios:

  1. y a mi me suman dos entre bolsillo y monedero...

    :)

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  2. La de la falda "te la metí" yo, siguiéndote silenciosamente desde las sombras durante tus andanzas sabaderas nocturnas, cual ave rapaz acechando a su presa sin que ésta se dé cuenta.

    ¡O no!

    ¡A ver cuándo te desocupas! ;-)

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  3. ¿pero de dónde han salido?
    ¿por qué tengo tanta piruleta?


    que me encantan eh... es sólo curiosidad...

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  4. estoy leyendo un libro, q cuando termine te lo dejo, y no, no es poesía ni nada bohemio :P

    anónima lectora

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cuando sabes que no tienes nada que perder
el universo conspira porque alcances tus objetivos