lunes, 5 de enero de 2009

Carta a los Reyes Magos ´08

Lo que me queda de la Navidad son los recuerdos.
Cuentos y muñecas. Pero ahora me visto yo a mí misma y no follo con Ken. La mala de la película se lleva el bollo y el malo del cuento siempre da más morbo. Las niñas siguen queriendo ser princesas, pero los príncipes azules nunca existieron.

Yo era una de aquellas niñas que jugaba con muñecas. Eso sí, las bailarinas truncaban su carrera al sufrir a una lesión y durante el tiempo de convalecencia recibía interesantes visitas del pizzero.
Las sirenas eran capturadas y expuestas en vitrinas para divertimento del público, hasta que Ken llegaba una noche y la salvaba. Luego resultaba que Ken sólo la quería para atarla a la pata de la cama para violarla.
Barbie y Ken se lo montaban en el Ferrari rojo descapotable en un cine de verano cuando, de pronto, aparecía la otra. Y se montaba el pollo, claro.
La veterinaria de sugerentes escotes mantenía intensos romances con los dueños de los perros a tratar.
Creo que mi madre no podría imaginar todo esto cuando me regalaba por Reyes la Barbie Princesa.

Este año:

2 comentarios:

  1. Mi navidad siempre estuvo impregnada de cierto pragmatismo. Nadie quería que viniera el gordito de rojo (y tampoco había chimenea), y los reyes tardaban tanto que sólo podías usar los juguetes 2 días antes de empezar el cole. Así que pronto optamos por aceptar que alguien se encargaba de comprar tus regalos y tú te encargabas de los de los demás. El problema es que ninguno éramos magos, y por ello casi nunca acertabas/acertaban. Así que empecé a fumar y a escribir poesías a las chicas mientras el humo dibujaba en el aire cosas que nunca me pasarían.
    Feliz 2009

    ResponderEliminar
  2. Demasiado???

    Por cierto, ¿princesa, bailarina, pizzera, sirena, violada, Ferrari, la otra, veterinaria o Barbie?
    ¿Tu no te veias más como una arquitecta?

    ResponderEliminar

cuando sabes que no tienes nada que perder
el universo conspira porque alcances tus objetivos