lunes, 26 de enero de 2009

. y aparte

Hay un día en el que te levantas de la siesta y no te apetece tener un blog.
Hay otro día en el que descubres textos maravillosos y tienes que llamar a personas varias para compartir tal hallazgo. Y cuando en teléfono se queda corto, siempre está éste blog.

Mujer
Empiezo a temblar...

Hombre
¿Por lo que te quiero hacer
- y te haré?

Mujer
Sí, tiemblo por eso...

Hombre
¿Y sabes lo que te quiero hacer
- y te haré?

Mujer
Lo sé.

Hombre
¿Y no me pides que no lo haga?

Mujer
No.

Hombre
Entonces te gusta temblar...
Temblar sabiendo...

Mujer
Me gusta: como le gusta al enfermo saber su mal.

[...]

Hombre
¿Y no serán posibles amores?

Mujer
¡No! Lo creeré, en cada abrazo...
pero sabré que no es posible.
Cuánto amor por el joven de mejillas hundidas, de pómulos altos y frente sudorosa bajo el casco de creta, rosa, de sus cabellos cortos, que me mira con sus ojos de niño achinados como rendijas soleads por su timidez de obrero en el Norte...
Cuánto amor por el joven moreno, que sin duda ciene de Sosilia, con su boca de ba´rbaro esclavo adolescente, perverso, pero lleno de delicadeza como una madre...

Hombre
A todos esos cómplices despreocupados, tú los distingues apenas, pero los distingues: y corpóreamente, puedes tambíen, entonces, conocerlos (un color rubio del pelo corto; un mechón moreno).
¿Pero sus almas? ¿Sus caracteres?
Cómo puedes conocerlos, si no te dicen una sola palabra, te toman y se van (de sus voces, podrás captar un susurro, una risa).

Mujer
Pero me hablan con la lengua de su carne.
Por la forma...
el modo...; el tiempo...;
por la intensidad con que, una vez dentro de mí, hacen su larga y breve confesión;
por la violencia y por la dulzura -con la infinita gama que une ambas cosas, con las que me usan:
por los golpes rítmicos que, con los riñones, me dan, o bien por sus torpes empujones;
por la insinuante y por la exasperante obstinación con que se retuercen; o bien por la única, larga presión; por su interés, que es absorbido por todo el cuerpo,
o bien por esa única parte del cuerpo...
que excluye ciegamente al resto...;
por el modo en que se consumen, hiriendo, o bien derritiéndose en líquida dulzura. Cada uno de estos actos que te he enumerado en abstracto tiene infinitas variantes concretas (aunque el modelo sea sólo uno). Por ellas comprendo, sin necesidad de palabras,
las almas, los caracteres de mis amores de pocos minutos.


ORGÍA. Pier Paolo Pasolini

1 comentario:

  1. ya me estaba muriendo de ganas de leerlo...

    y entré en tu blog desesperanzada...

    esperaba tenerlo pronto en las manos...

    es aun mejor de lo que creí al oirlo...

    un dia te levantas odiando a Pasolini sin conocerlo... y otro que le pides más.

    ResponderEliminar

cuando sabes que no tienes nada que perder
el universo conspira porque alcances tus objetivos