miércoles, 11 de febrero de 2009

Gnossiene I

Fue la primera- y única- canción que amé sobre las teclas de mi piano. Me costó varias semanas -o meses- tocarla perfecta. Cuando llegué a ese punto no pude dejar de amarla más y más a cada acorde. Buscando nuevos tonos, cadencias. Me parecía que cambiaba de estado de ánimo y sentimental conmigo.
Ahora cojo la partitura y apenas balbucea. Pero hoy me ha dado por buscarla por la red, y me sonaba como aquella vez que nació perfecta de mis dedos.

1 comentario:

  1. Saber que tocas el piano te hace aún más interesante a mis ojos. La pieza es preciosa, misteriosa. Debería escuchar en serio a Satie.

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cuando sabes que no tienes nada que perder
el universo conspira porque alcances tus objetivos